martes, 31 de mayo de 2016

Salsa de Tomate Casera (con Pimiento, Ajo y Cebolla)

Buenos días :)
Hoy no falto a mi cita, que la semana pasada me la tomé de vacaciones jaja. Mi marido y yo hicimos 4 años de casados y nos fuimos a Asturias a pasar el fin de semana, y bueno, a la vuelta estaba desubicada como si me hubiese ido una semana.
Que bonito es Asturias, por cierto, no me canso de ir.

Pero bueno, vamos a lo que vamos. Hoy traigo una receta de salsa de tomate tan estupenda como esta.



Parece que es una bobada y que todo el mundo sabe hacer, pues no es más que freír tomate, pero tiene sus truquitos, sus cosillas que igual todo el mundo no sabe o no le han dicho, ideas personales que podemos aportar para hacerla... Una amiga de echo, con la receta de la musaka me pidió que enseñara la salsa que le hice y es cuando pensé en todo esto.

La de hoy es con pimiento, y con ajo y cebolla que siempre le echo, pero el proceso es el mismo para hacerla sólo con tomate o con cualquier otra combinación.
Así que vamos allá.


INGREDIENTES

- 1 kilo de tomate de pera.
- 1 cebolla.
- 1 pimiento.
- Vino blanco.
- 2 ajos.
- Especias al gusto.
- Aceite y sal.


ELABORACIÓN

Se suele hacer con el tomate de pera porque es el más económico, pero lógicamente, se puede usar el que se quiera. Cuanto mejor sea el tomate, mejor sabrá la salsa.
Yo con un kilo y medio, algo menos, saco un par de tarritos para la semana. Hay que tener el cuenta que reduce muchísimo al soltar agua.

Lo primero es escaldar el tomate para poder pelarlo bien. Para ello se pone agua en una olla hasta que esté hirviendo y se meten los tomates unos minutos, hasta que la piel se empiece a despegar.




Los sacamos con mucho cuidado a un plato y esperamos que enfríen un poco. Una vez templados, que ya no nos quemamos, les quitamos la piel, saldrá con mucha facilidad, y los cortamos en trozos. Cuanto más pequeños, mejor, aunque no importa demasiado.




Con el tomate preparado, sólo quedaría freírlo con un poco de sal. Sería la salsa básica. También se le suele echar un poquito de azúcar para rectificar la acidez, pero yo no le echo porque nos sienta bien así.

Esa sería la salsa básica, como os digo, de tomate y ya está. Podéis echarle además orégano, pimienta u otras especias.
Yo además, la hago siempre con ajos, cebolla y bien de especies. Y esta vez además le añadí pimiento, que le dio un toque genial.

Ponemos entonces unos ajos muy picados con un poquitin de aceite a freír. Una vez estén doraditos, añadimos la cebolla también muy picada y dejamos pochar bien.





Con la cebolla bien pochada, agregamos un pimiento triturado y un chorrito de vino blanco, que dejamos reducir y freír un poco.





Reducido el alcohol y un poco hecho el pimiento, añadimos ya el tomate.




Aquí incorporamos las especias que queramos. Yo en esta ocasión le puse una italiana que tengo, que se llama Al Pomodoro, y es especial para salsa de tomate. El aroma era increíble.




Tapamos la olla y dejamos cociendo a fuego medio un buen rato. Tarda su tiempo en hacerse, el tomate es bueno hacerlo con mimo y tiempo. Se pone una mañana que se vaya a estar en casa bien prontito y se va haciendo a lo largo de la mañana. Tranquilamente una horita o dos :)




Es importante que la olla no se pegue, claro. De vez en cuando vamos abriendo, dando unas vueltas y golpeando el tomate para ir picandolo bien. Aquí es donde tiene importancia el picarlo bien pequeñito, pero yo ese día tenía prisa. 



























Cuando ya esté bien cocinado y picado, que veamos que ya básicamente está hecho, abrimos la olla y dejamos hervir un ratito más a fuego un poco más alto, para que suelte bien todo el agua que le sobra.




Una vez tenga la textura que nos guste, sin demasiada agua, estará listo. En casa nos gusta gordito, pero si lo queréis mas fino podéis pasar la batidora.




Y ya está, a servir con una buena pasta, añadir a un sofrito o cualquier cosa que se os ocurra :)




Si elegís unas buenas especias, que le de buen aroma, os aseguró que no volveréis a comprar. Por no decir que es mucho más saludable que el comprado lleno de azúcares.




Se mete en tarros y a la nevera. Como yo hago dos o tres, los meto en la nevera directamente porque no durarán mucho, pero si hacéis más, es bueno hacerlos al vacío. Para ello podéis ponerlos boca abajo una vez los hayáis llenado y tapado bien, y dejarlos enfriar así. O sino, al baño maría.
Así los podéis tener en el armario, o en la nevera, pero mucho más tiempo. Esta salsa, al ser casera y no llevar conservantes, pues no dura como la comprada. Pero vamos, un par de semanitas en la nevera si ^_^

Pues ya está, como veis muy fácil y admite muchas variaciones. Podéis hacerlo con lo que se os ocurra. Yo tengo pendiente hacer una con chile.
Espero que os haya gustado y nos vemos pronto.
Besos!!    ♥♥♥

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